Un demo perfecto debería darte sospecha, no confianza. El software real se traba, duda, tiene bordes. El que nunca falla suele estar grabado.
las cinco preguntas
Pide algo fuera del guion. Cambia un dato a mitad de camino. Pregunta qué pasa cuando el modelo no sabe. Mide la latencia bajo carga. Y exige el recibo: qué hizo el sistema cuando nadie estaba mirando.
El demo es la promesa; el recibo es la prueba. No firmes por la promesa.
Cinco preguntas, diez minutos, y te ahorras un trimestre persiguiendo humo.