Llevábamos el lazo armado: una métrica rompe su umbral, se dispara una señal, la señal abre una investigación con un agente. Lo habíamos probado forzando una caída — funcionó. Pero el interruptor de responder solo estaba apagado: cada incidente esperaba a que alguien mirara.
El 11 de junio lo encendimos en producción — cinco días después de validar el lazo de punta a punta. Desde entonces, el primero en enterarse de que algo se rompió no es humano.
qué es y qué no es
No es magia ni 'AI-native’ de folleto: son reglas por servicio, umbrales medidos por producto y un agente con permisos acotados — puede mirar, investigar y proponer; lo que puede tocar está delimitado.
Encender el interruptor no es el logro. El logro será el recibo de dentro de unas semanas.
Cuántos incidentes atendió solo, cuántos escaló, y en cuáles se equivocó: eso también se publica. Si el número sale feo, ya saben dónde lo van a leer.