Durante semanas parchamos producción en vivo y no lo escribimos en ningún lado. Un día el deploy se negó a aplicar limpio —porque lo vivo ya no coincidía con lo declarado—. El arreglo fueron seis líneas. El problema era de fondo.
No se cayó con una alarma roja ni con un stack trace. Simplemente no llegaba —y el sistema seguía marcando verde. El bug que da miedo es el que no dice nada.