La inferencia pesada del holding no corre en un datacenter: corre en una flotilla de computadores del propio equipo, instalada con un gestor de paquetes. Lo difícil no fue repartir el trabajo. Fue que un portátil pareciera vivo mientras pensaba.
Las asambleas online de Propi pasaron a producción con sala de video en vivo, quórum y control de palabra. La parte difícil de creer no es el video: es que un agente de voz se une como un miembro más, habla en español, y al cerrar la reunión el acta se redacta sola —pero el número que obliga sale de la base de datos, no del modelo, y la firma sigue siendo de un humano.
Teníamos topes de envío y una pausa automática para no quemar la reputación de un dominio. El detalle incómodo: solo gobernaban el correo de prueba. Los envíos reales pasaban de largo.