Un producto para abogados tiene un problema de puerta: cualquiera puede marcar la casilla que dice 'soy abogado'. En LexPro el registro ya no se cree la casilla —la verifica contra el registro público, con una IA como portero y un estado visible mientras decide.
Cada servicio tenía su propia forma de registrar logs, errores y rendimiento —o no tenía ninguna. En una tarde apuntamos doce al mismo SDK. La observabilidad dejó de ser una decisión por servicio para ser una dependencia compartida.
Lanzamos nuestro propio sistema de feature-flags. La regla número uno no es una pantalla ni una API —es un default: una función recién desplegada no hace nada hasta que alguien la prende a propósito, ambiente por ambiente.
El reflejo cuando creces es sumar: otra cola, otro caché, otra base. Hicimos lo contrario —y el sistema quedó más simple, no más frágil.
Lo aburrido de un holding: un mismo SDK de observabilidad en siete productos. Y la ironía de que lo más ruidoso en los logs era justo la herramienta que vigila los logs.
No abrimos 30 productos sueltos. Construimos una consola y los productos entran por ahí —y lo que todavía no está conectado, está en gris.