El primer movimiento de cualquier venta es escuchar al otro en sus palabras, no en las tuyas. Automatizamos ese movimiento: un worker visita la página de la empresa, la lee y la resume en dos a cuatro frases —o dice que no hay nada que leer.
LexPro pasó de azul-marino-y-dorado a tinta-crema-y-ámbar en 196 archivos. No editamos 196 archivos a mano: cambiamos los tokens y el resto cayó solo. Ese es el truco —y la única razón por la que un rediseño se sostiene.